
No obstante la grande cantidad de monumentos famosos y de piedras antiguas que hospeda, Atenas es todo excepto que muerta. Más, es una capital decididamente llena de vida, incluso hormigueante, si se excluye la hora de la siesta. Atenas es hoy la casa de más de cuatro millones de personas, más de un tercio de la población griega (mientras con respecto a la media de las capitales europeas se habla del 15%).
La verdadera hermosura de Atenas se esconde detrás de la fachada, en la vida que anima las calles, en su extravagante energía y en su carácter plácido y algo anárquico. Los atenienses son animales sociales que sorbean interminables cafés, por la tarde hacen largos paseos, cenan hasta tarde y gozan de la vida nocturna.
Además, la sensación de calidez que brota de la extraordinaria luz que el cielo ático desparrama generosamente y la vitalidad de los atenienses hacen de la visita una experiencia única e irrepetible. Atenas es una ciudad para visitar en cualquier momento del año, no sólo un lugar donde hacer etapa dirigiendose a las islas.

Las Olimpíadas de 2004 han mejorado notablemente su aspecto y han dejado como herencia una ciudad totalmente diferente, más hermosa, más limpia, más verde y más eficiente.
Con el cierre al tráfico de las calles del casco histórico alrededor de la Acrópolis, fue creada la calle peatonal más larga de Europa (más de 3 Km) que ofrece la posibilidad de recorrer sin alguna interrupción los más importantes sitios arqueológicos de la ciudad. Muchas zonas han sido reestructuradas y la capital helénica se ha dotado de un nuevo aeropuerto, una metro moderna, una eficiente red de transportes públicos y amplios espacios verdes.

Teatro antiguo de Dioniso de Atenas
Odeón de Herodes ático de Atenas
Plaza Syntagmatos y Jardín Nacional en Atenas
Museo arqueológico nacional de Atenas
Templo de Zeus Olímpico y Arco de Adriano en Atenas
Museo de los instrumentos populares griegos en Atenas
Cementerio del Keramikós en Atenas
Museo de arte cicládico y de la antigua Grecia de Atenas